Andrei Tarkovsky fue para mi la primera evidencia de aquello que está más allá de lo visible. El lenguaje de las imagenes, asi como el de las palabras, son eso y otra cosa. En estos tiempos en donde debo memorizar resumenes de manuales para olvidarlos al día siguiente, no es malo escuchar a Tarkovsky.
El espiritu rara vez estuvo tan presente en el cine.
(En el video, extracto de la pelicula de Tarkovsky "Andrei Rublev" Rusia, 1966)
domingo, 13 de mayo de 2007
miércoles, 25 de abril de 2007
Hojas Perdidas
El primer y unico silabario que tuve fue comprado en una feria, entre los kilos de fruta y pescado en oferta. En la portada había un niño y una niña leyendo el silabario que tenía en mis manos. Daba envidia no poder descifrar el secreto.
Primero las vocales, luegos frases simples, se avanzaba hasta el premio mayor: los cuentos al final del libro. No conozco a nadie que no se haya conmovido ante "La Codicia" o "Carta de un niño a un amigo", las primeras lecturas siempre serán especiales porque las recorría el asombro.
Las paginas aqui escogidas se recomienda leerlas lento, juntando las letras, aspirando el aire suavemente, recien se está comenzando, queda todo el tiempo del tiempo para las palabras.
La canción del trencito, va dedicada.


Primero las vocales, luegos frases simples, se avanzaba hasta el premio mayor: los cuentos al final del libro. No conozco a nadie que no se haya conmovido ante "La Codicia" o "Carta de un niño a un amigo", las primeras lecturas siempre serán especiales porque las recorría el asombro.
Las paginas aqui escogidas se recomienda leerlas lento, juntando las letras, aspirando el aire suavemente, recien se está comenzando, queda todo el tiempo del tiempo para las palabras.
La canción del trencito, va dedicada.


sábado, 17 de marzo de 2007
Porque escribí

Hay veces en las cuales uno va al centro sin saber lo que desea, pasea por calles con nombre propios y deambula entre tiendas sabiendo que no comprará nada. Es mala idea andar con algo de dinero en el bolsillo porque siempre en el extravío uno encuentra pequeños tesoros que dejan sin almuerzo algunos días.
Lom una vez editó un libro de este poeta en una pequeña version llamada "Antología de paso". La primera aproximación a Lihn fue con ese libro, lamento no tenerlo todavía, debido a que un compañero de colegio me lo sacó de la mochila en clase de matematicas y la profesora injustamente se lo quitó, quitandome a Lihn hasta ahora.
Habia otra antologia del fondo economico? de cultura que entre el alto precio y la escasez de ejemplares era dificil de encontrar.
Por esos paseos sin rumbo de los viernes lo encontré en una venta de bodega. El precio seguía siendo alto. Lei el primer poema del libro. Me era conocido. Celeste hija de la tierra. (acá viene una descripcion de como el sujeto lo lee y se queda algun tiempo parado en la libreria estupefacto ante la experiencia poetica, ojos humedos sin pensar en nada. Solo en Lihn, el poeta)
Me lo compré sin culpa.
Celeste hija de la tierra
No es lo mismo estar solo que estar solo
en una habitación de la que acabas de salir
como el tiempo: pausada, fugaz, continuamente
en busca de mi ausencia, porque entonces
empiezo a comprender que soy un muerto
y es la palabra, espejo del silencio
y la noche, el fruto del día, su adorable secreto revelado por fin.
Tendría que empezar a ser de nuevo
para aceptar el mundo como si no fuese
solamente lo único que conservo de ti,
tendría que olvidarme
como se olvida lo más negro de un sueño,
soplar en mi conciencia hasta apagar mi imagen,
cerrar los ojos frente a los espejos,
deshacerme y hacerme, soñar siempre con otro,
morirme de mí mismo
para no recordarte a cada instante
como el ciego recuerda la luz y el condenado a muerte
la vida, toda ella, en un abrir y cerrar de ojos,
porque estás más adentro de mí que yo mismo
o existo porque existes
o yo no sé quién soy desde que sé quien eres.
No es lo mismo estar solo que estar sin ti, conmigo
con lo que permanece de mí si tú me dejas:
alguien, no, quizás algo: el aspecto de un hombre, su retrato
que el viento de otro mundo dispersa en el espacio
lleno de tu fantasma desgarrador y dulce.
Monstruo mío, amor mío,
dondequiera que estés, con quienquiera que yazgas
abre por un instante los ojos en mi nombre
e, iluminada por tu despertar,
dime, como si yo fuese la noche,
qué debo hacer para volver a odiarte,
para no amar el odio que te tengo.
Es inútil
buscar a tu enemigo en el infierno
suyo y de esta ciudad, allí donde la música agoniza
larga, ruidosamente en el silencio
y beber en su vaso para verte
con su mirada azul, roja de odio,
el vino que refleja su secreta agonía,
la que en su corazón en ruinas danza
a la luz de una luna tan desnuda como ella
con la misma afrentosa lascivia de la luna
que no se muestra al sol, pero acepta su fuego,
esa virgen tatuada
por los siete pecados capitales
no eres tú o eres otra;
alguien, quizá yo mismo, entonces toca
mi frente y me despierto como el fuego en la noche,
en toda mi pureza,
con tu nombre verídico en los labios.
ENRIQUE LIHN
domingo, 4 de marzo de 2007
Si no la vio, matese! (pero rapido)
Una de las razones para amar el cine
Título original: Les quatre cents coups
Dirección: Francois Truffaut
Guión: Francois Truffaut y Marcel Moussy
Producción: Les Films Du Carrose-SEDIF
Fotografía: Henri Decae
Montaje: Marie-Josèphe Yoyotte
Música: Jean-Claude Marchetti
Intérpretes: Jean-Pierre Léaud (Antoine Doinel), Claire Maurier (Gilbert Doinel, la madre), Albert Rémy (el padrastro), Patrick Auffay (René Bigey), Georges Flamant (Monsieur Bigey), Yvonne Claudie (Madame Bigey), Guy Decomble (profesor de francés)
Título original: Les quatre cents coups
Dirección: Francois Truffaut
Guión: Francois Truffaut y Marcel Moussy
Producción: Les Films Du Carrose-SEDIF
Fotografía: Henri Decae
Montaje: Marie-Josèphe Yoyotte
Música: Jean-Claude Marchetti
Intérpretes: Jean-Pierre Léaud (Antoine Doinel), Claire Maurier (Gilbert Doinel, la madre), Albert Rémy (el padrastro), Patrick Auffay (René Bigey), Georges Flamant (Monsieur Bigey), Yvonne Claudie (Madame Bigey), Guy Decomble (profesor de francés)
domingo, 25 de febrero de 2007
domingo, 18 de febrero de 2007
La belleza de un sueño de 100 años
Ignoro al cineasta de este cortometraje, en el principio del cine cuando este era una atracción de feria no encontramos grandes autores ni un estilo propio bien definido. Solo bastan unas cuantas fotos puestas a una cierta velocidad sobre una tela para que nos quedemos hipnotizados ante esa ventana que dura unos minutos abierta.
El cortometraje trae la novedad del color, pintado a mano, fotograma a fotograma, y deja un aire de la Belle epoque que pronto se extinguiria con la primera guerra mundial. Espero que lo disfruten.
El cortometraje trae la novedad del color, pintado a mano, fotograma a fotograma, y deja un aire de la Belle epoque que pronto se extinguiria con la primera guerra mundial. Espero que lo disfruten.
martes, 13 de febrero de 2007
La poesia curativa
En el libro "Permiso para vivir" de Alfredo Bryce Echenique, aparece en "seccion de epigrafes de Konstantino Kavafis" lo siguiente:
La delicia y el perfume de mi vida es la memoria
de esas horas
en que encontré y retuve el placer tal como
lo deseaba.
Delicias y perfumes de mi vida, para mí que odié.
los goces y los amores rutinarios.
Nada me retuvo. Me liberé y me fui.
Hacia placeres que estaban
tanto en la realidad como en mi ser,
a través de la noche iluminada.
Y bebí un vino fuerte, como
sólo los audaces beben el placer.
Dada la cercanía de ciertas fechas, dejo acá la pomada que lo cura todo. "Wira Sacha". Pruebela, hace bien.
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